Desorden Mundial
Mi nombre es Jonathan López Sánchez, soy oriundo de la ciudad de Puebla (en México). Como muchas personas veo con preocupación las desastrosas consecuencias de nuestras decisiones y acciones como especie, afectando el equilibrio planetario y a sus inocentes habitantes (al final también, en perjuicio directo del mismo ser humano).
De igual forma, como mucha gente en el mundo, mis días transcurren en conseguir los recursos para pagar los bienes y servicios que requiero para seguir viviendo, con la carga económica, social, ideológica y emocional adquirida al paso de los años. No pretendo justificar mis deficiencias y errores responsabilizando al impersonal "sistema" de mis dificultades cotidianas para sobrevivir. Me esfuerzo en conocerme a mí mismo para cambiar mis defectos y mejorar mis talentos.
Pero también puedo reconocer que en el ambiente que existo (en el mundo) hay cosas que están mal para muchos, o que podrían estar mejor para beneficio de todos. A esas cosas que están mal, yo les llamo en conjunto el "DESORDEN MUNDIAL", o caos.
Poco a poco he ido conociendo los múltiples aspectos del "DESORDEN MUNDIAL": este se parece a un monstruo de mil cabezas, que se alimenta de la ignorancia, de la miseria y del sufrimiento de las mayorías, y del modo de vida ego centrista fomentado desde las élites a través de los sistemas económicos y sociales que rigen a las sociedades del mundo. En contraparte, veo con entusiasmo cómo hay muchas más personas en el mundo organizándose y tomando acción para cambiar las cosas.
Sí, ya hay muchos actuando, pero el problema sigue y no va a parar si sólo algunos hacen el trabajo del que todos somos responsables. Así que mientras he seguido ocupándome de mis preocupaciones individuales, he comenzado a tomar consciencia y a realizar algunas acciones, como separar residuos, reutilizar, recolectar y llevar a los centros de acopio materiales reciclables. Tal vez sea un poco más consciente de mi responsabilidad individual, y de nuestra responsabilidad colectiva.
Sin embargo, al detenerme a pensar en qué impacto tienen las pequeñas acciones que realizo, en relación a la magnitud del problema , veo con algo de desilusión que no es mucho. Ni las fuerzas ni la vida me alcanzarían jamás para hacer ningún cambio, actuando solo.
Entonces, ¿qué puedo hacer que realmente haga una diferencia?
De igual forma, como mucha gente en el mundo, mis días transcurren en conseguir los recursos para pagar los bienes y servicios que requiero para seguir viviendo, con la carga económica, social, ideológica y emocional adquirida al paso de los años. No pretendo justificar mis deficiencias y errores responsabilizando al impersonal "sistema" de mis dificultades cotidianas para sobrevivir. Me esfuerzo en conocerme a mí mismo para cambiar mis defectos y mejorar mis talentos.
Pero también puedo reconocer que en el ambiente que existo (en el mundo) hay cosas que están mal para muchos, o que podrían estar mejor para beneficio de todos. A esas cosas que están mal, yo les llamo en conjunto el "DESORDEN MUNDIAL", o caos.
Poco a poco he ido conociendo los múltiples aspectos del "DESORDEN MUNDIAL": este se parece a un monstruo de mil cabezas, que se alimenta de la ignorancia, de la miseria y del sufrimiento de las mayorías, y del modo de vida ego centrista fomentado desde las élites a través de los sistemas económicos y sociales que rigen a las sociedades del mundo. En contraparte, veo con entusiasmo cómo hay muchas más personas en el mundo organizándose y tomando acción para cambiar las cosas.
Sí, ya hay muchos actuando, pero el problema sigue y no va a parar si sólo algunos hacen el trabajo del que todos somos responsables. Así que mientras he seguido ocupándome de mis preocupaciones individuales, he comenzado a tomar consciencia y a realizar algunas acciones, como separar residuos, reutilizar, recolectar y llevar a los centros de acopio materiales reciclables. Tal vez sea un poco más consciente de mi responsabilidad individual, y de nuestra responsabilidad colectiva.
Sin embargo, al detenerme a pensar en qué impacto tienen las pequeñas acciones que realizo, en relación a la magnitud del problema , veo con algo de desilusión que no es mucho. Ni las fuerzas ni la vida me alcanzarían jamás para hacer ningún cambio, actuando solo.
Entonces, ¿qué puedo hacer que realmente haga una diferencia?

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